He dudado mucho sobre si escribir este post o dejarlo como una simple reflexión personal dada la situación que vivo actualmente.
Tengo un hijo de tres años y estoy embarazada de ocho meses de una niña.
Además de eso llevo tatuado en el brazo el titulo de este post, y esta reflexión no se trata de una mera coincidencia con la afamada canción del artista Jhon Legend que escuche cada día durante mi primer embarazo.
Y es que como adjunto en el enlace a la noticia el artista norteamericano reivindica e inició una lucha por algo tan simple y cotidiano como instalar cambiadores para bebés en los baños de los locales públicos para hombres.
Cambiar un pañal parece una tarea encomendada de serie a una madre o al menos a una mujer, ni un padre parece capacitado a hacerlo ni ningún chico a ser un cuidador de niños con la tranquilidad de poder realizar esta cotidiana y sencilla (al menos aparentemente) acción en un lugar publico con cierta intimidad.
Y desde mi humilde punto de vista esto no se debe a una discriminación al hombre como padre sino a una asignación absoluta a las madres y en general a las mujeres de cumplir con las tareas del cuidado de los niños al menos en un sitio público como puede ser un restaurante o un centro comercial.
Podrán justificarlo de mil maneras, cuestión de espacio por ejemplo, pero lo cierto es que es un hecho totalmente asumido por nuestra sociedad que nos debe hacer mirar y pensar si algo tan insignificante como un simple cambio de pañal nos refleja la distancia a la que aun estamos madres y padres,en definitiva mujeres y hombres.

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